Capítulo 18: La tercera guerra mundial.
— Sólo está vez — Susurró extasiada.
Una vez en la cama y sin ninguna prenda, Ivy sentía como tocaba las estrellas cuando Mathew entraba despacio en ella y dejaba un camino de besos por toda su cara y entrelazajaba las manos con las suyas, encajaban perfectamente pese a ser diferentes aunque pensándolo bien todo en ellos lo era. La muchacha se estremecía ante cada caricia y jadeaba por tanto placer, de sentir como su piel se erizaba ante cada embestida.
— Nosotros no podemos estar juntos — Gimi