El corazón se me detuvo por unos cuantos segundos pensando que había sido Wesley el receptor de esa bala, pero el alma volvió a mi cuerpo al ver la mano de Royce, en la cual hace un momento sostenía el arma, totalmente ensangrentada.
—¡Ahora sí eres completamente mío, hijo de perra! — escuché la voz de Tami, más no le preste atención a ella ni a nadie más que no fuese a Wesley.
Tao no tardó en someter a Royce contra el piso, presionando el cañón del arma en su cabeza y el pie en su espalda para