— ¡Estoy tan emocionada con la idea! — exclama mi madre, con los ojos brillantes de ilusión mientras salta de emoción.
Observo su reacción asombrada e inmediatamente, mi mirada se dirige a mi padre, solo para encontrar una mueca de incredulidad en su rostro. Siento un nudo en el estómago y me encojo en el mueble.
Después de unos minutos de conversación, mi mamá nos mira con una sonrisa radiante, mientras mi papá nos observa confundido, fijando su atención en nuestras manos entrelazadas.
— Bueno