—¿Qué carajos…? —La voz ronca y contenida de Nolan cortó el aire como un cuchillo.
Alaia sintió cómo un frío helado le recorría la espalda.
Vio cómo las facciones de Nolan se endurecían aún más. Su mirada, antes llena de curiosidad, ahora estaba teñida de frialdad y desconfianza.
Su corazón comenzó a latir descontroladamente, casi podía oír los latidos en sus oídos. La hoja en la mano de Nolan parecía un objeto tan simple, pero el contenido era devastador.
“Me ha descubierto, diosa luna. ¿Y