Capítulo 159.
Yo negué con la cabeza antes de que se lanzara hacia mí.
Me agaché y esquivé las garras que iban dirigidas hacia mi cuello por muy poco.
Aproveché mi posición para darle un puñetazo directo a sus bolas.
El lobo cayó enseguida.
Una vez en el piso, con algunos golpes más en puntos de presión diferentes para que el tipo dejara de respirar, decidí que era demasiado arriesgado seguir caminando.
Me quedé en el suelo buscando oportunidades para seguirme moviendo hasta que un cuerpo cayó a unos