Capítulo 137.
Decir que no estaba nerviosa era una mentira.
Si, yo había comenzado (de nuevo) una situación caliente con esperanza de sacar por fin lo que nuestros cuerpos no podían negar: Una tensión sexual enorme.
Y aún así, al ser mi primera vez estando desnuda y en una situación en la que no me lanzaban piedras, no podía evitar cierto nerviosismo a pesar de mi bravuconería.
La lengua del Alfa hacía cosquillas extrañas que iban directo a mi centro y me hacían retorcerme placenteramente.
Sus ojos