Perspectiva de Nathan
El día había sido muy agitado para mí. Dirigir la empresa no es tarea sencilla, y esperaba con ansias la pronta recuperación de Scott para que retomara las riendas.
Debido a las cuentas acumuladas y a las muchas reuniones que debía supervisar, me salté el almuerzo y, a juzgar por el reloj que marcaba las nueve y media, aparentemente también me había perdido la cena.
Hubo un golpe en la puerta y la secretaria entró.
—Ya es bastante tarde, señor —dijo—. ¿Se quedará esta noch