Punto de vista de Annabel
Abrí la puerta y respondí:
—A la boda.
Pareció complacido y me dijo:
—Con gusto te llevaré allí.
En un minuto estábamos en camino a la boda. Me senté en silencio en el auto y dejé que el viento me golpeara la cara. Cada kilómetro que avanzábamos, seguía esperando que no fuera verdad. Que algo hubiera pasado y Scott no pudiera volver a casa, pero que no se estuviera casando con Michelle mientras me hacía esperar y después de decirme que quería que volviera.
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