—Vamos a salir. Ya que me dejaste esperando, arreglé con unas amigas para vernos —dice Guadalupe y le pasa ropa para que Camila se cambie.
—Es que Lisandro… —dice esta última y recuerda lo del día anterior.
Camila termina de vestirse y, aun así, Lisandro no le ha escrito siquiera. Es obvio que se le está pasando el entusiasmo por estar con ella, por lo menos es lo que Camila cree. Aunque le duele, no va a dejar que eso arruine su noche.
—¿Estás bien, amiga? —le pregunta Guadalupe al notar que C