Camila se va de la casa de Leonel, a pesar de que él le pide que no lo haga. Regresa a su departamento y se pone a trabajar. Durante el fin de semana, no responde el teléfono a nadie, ni siquiera a Lisandro. Al volver el lunes al trabajo, él la llama a su oficina.
—Licenciada Fernández. Espero que tenga una buena razón para no atender su teléfono en fin de semana —reclama Lisandro, molesto.
—No me pagan horas extras, y ya he acumulado demasiado trabajo —responde ella de mala gana. Sabe que no d