Capítulo 65: Se lo prometí.
Kathia se ruborizó en ese momento.
El recuerdo intenso de ese momento en la oficina del señor Andreotti, causó que su corazón latiera desenfrenado.
—Sí… Yo… Prometí a Giovanni, que compraría una lencería muy sexy para la noche de bodas… —dijo la mujer castaña, en un susurro que fue de más a menos, casi apagando su voz.
—¡¿Qué hiciste?! —gritó Marina, totalmente incrédula, casi soltando su taza de café—. ¿Pero no dijiste que no hay nada entre ustedes y que él no te importa? —arqueó las cej