Capítulo 37
Narra Catalina
Lucía seguía abrazándome. Podía sentir cómo todo su cuerpo temblaba. Nunca la había visto llorar de esta manera.
—¿Qué pasó, Lucía?
Me senté a su lado y tomé sus manos entre las mías. Tenía los dedos fríos y no dejaba de retorcerlos por los nervios.
—Respira y cuéntame todo.
Lucía cerró los ojos.
Intentó calmar el llanto, pero apenas consiguió tomar aire volvió a romper a llorar. Se cubrió el rostro con las manos y permaneció así durante varios segundos.
Cuando volvió