Una vez más, Sean derramó lágrimas mientras agarraba la mano de Lily. La esposa, que solía estar alegre, ahora yacía indefensa. Su rostro estaba pálido, sus ojos cerrados con fuerza como si les hubieran puesto pegamento. Sean acarició el vientre de su esposa, pudo sentir algo latiendo desde dentro.
"Oh, mi Lily. Despierta, cariño, perdóname por no entender a veces lo que quieres", dijo Sean con voz ronca. "Despierta, cariño, no te cierres así."
Sean sólo pudo llorar solo junto a su esposa, su