Al día siguiente, como de costumbre, Ben iría a recoger a su hija del colegio. Cuando entró en el coche, Divya se sorprendió al ver un osito panda de peluche tan grande que lo superaba en tamaño.
"Papá, ¿de quién es este peluche?" preguntó Divya con curiosidad.
"De mi niña bonita, claro," respondió Ben con una gran sonrisa.
"¡Ay, por Dios, es tan grande! Papá, ¡vamos, rápido a casa!" invitó Divya, que ya no podía esperar para abrazar su peluche. "¿Lo compraste tú, papá?" preguntó.
"Sí, especial