Capítulo 19. Si tan solo me amaras...
Después de la acalorada discusión con Norah y de la inesperada llegada de su padre a la organización, Max buscaba un momento de calma. Con sigilo, se deslizó en la habitación de Abigail, asegurándose de que nadie lo viera. Miró a su alrededor con cautela para evitar encontrarse con Norah, que descansaba en los cuartos de arriba.
Al entrar en la habitación, el ambiente se sentía tenso, pero también reconfortante. La tenue luz iluminaba el rostro de Abigail, que dormía plácidamente. Max se detuvo