Capítulo 50. Amnesia

Ana era ahora quien abrazaba a Graham, él temblaba y el olor a sangre impregnaba el ambiente.

Ana jamás se sintió tan inútil en la vida.

Mantenía el fuego encendido y rezaba por un milagro.

—No mueras —le ordenó Ana y Graham negó con la cabeza.

Graham cerró los ojos escuchando los rápidos latidos del corazón de Ana y deleitándose con la canción que le cantaba mientras lo mecía como un niño.

¡¡GRAHAM!!

¡¡ANA!!

Qué alivio más grande sintió Ana al escuchar la voz de Gavin llam
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