Capítulo 167. Cosas por las que vale la pena el sacrificio, y cosas que no…
Marina buscó a Ana en el centro de acopio de la fundación, absorta veía a un jovencito que venía a donar su cabello para su hermana.
El joven no tendría más de 15 años, pero su melena era admirable.
Su madre muy orgullosa decía que se lo había dejado crecer para donarlo a su hermana con leucemia que tenía el mismo tono de cabello.
Marina con lágrimas en los ojos lo felicitó y le dio un beso en su cabeza rapada después de pasar por las manos de Ana, su hermana lo abrazó, estaba orgull