Capítulo 126. Un sentimiento poco práctico
Marina y Gavin estaban en la cama, saciados y felices de no tener que encargarse de ningún problema, viviendo una pequeña luna de miel que anhela cualquier enamorado.
Tenían las manos juntas y Marina se maravillaba en lo pequeña que se veía su mano contra la de él que la arropaba.
El paralelismo con la realidad le hacía pensar. En cierta manera así se sentía. Gavin se había convertido en la persona a la que recurría, de la que dependía de una manera que incluso le parecía poco práctica,