Solo cuando la puerta de su propia habitacion se cerro ruidosamente a sus espaldas. Solo cuando la princesa avanzo lo suficiente hasta el centro del cuarto. Solo cuando ella se aseguro de estar completa y totalmente sola allí, se permitió derrumbarse.
Las lagrimas, esas que habia estado reprimiendo con tanta desesperación, finalmente se deslizaron por sus mejillas afiladas, con una incistensia poco usual. Como si a su paso intentaran borrar las marcas y señales de dolor que allí perrcistian.
Pe