Ante el grito desesperado de aquel guardia, Damino volvió el rostro en aquella dirección, pero no logro hacer nada para impedir el impacto de la flecha.
Para fortuna de todos ellos, en especial para el príncipe, la flecha le dio en el hombro, esquivando todo órgano sensible. Aquel error en el tiro le dijo al príncipe dos posibilidades: O su rival era pésimo disparando, o simplemente deseaba advertirles para que se vayan.
Cualquiera fuera la respuesta, el príncipe Damino no iba a dar su brazo a