Marina Johnson.
—¡Marina,algo le ocurre a mi bebé!,¡no reacciona! -- .Los gritos de mi hermana me hicieron entrar en pánico.
Traté de mantener la calma,me di cuenta de que Nathan respiraba y su pulso era débil,lo tomé en mis brazos y le ordené al chófer que nos llevara a la clínica.
La noticia de la enfermedad del pequeño Nathan irrumpió en la familia como un vendaval despiadado, sacudiendo los cimientos de nuestras vidas.
Gilbert y Gema estaban devastados al ver a su hijo, tan frágil y débil,