— Lucía está en casa de Adriel, vamos — le dije y tomé su mano para salir corriendo.
— Espera, Ai — me dijo deteniéndome — deberías dejarlos un momento a solas para que hablen.
— No — le dije — quiero verla aunque ya luego nos vamos a ir para dejar a ese par a solas y así que hagan cochinadas en lo que nosotros las hacemos en mi apartamento.
Saúl aunque opuso resistencia se dejó llevar, pase por una pastelería comprando un pastel de chocolate y luego me dirigí hasta la casa de Adriel..