Mundo ficciónIniciar sesión—Sandy, entiendo tu punto, pero… ¿Qué esperas que haga? ¿Qué lo abandone? Sabes lo importante que es para mí, sabes por qué… —Franco no puede pronunciarlo.
Muchos años antes, su madre, Mónica D’Angelo había enfermado. La señora D’Angelo era una buena mujer que le gustaba hacer beneficencia y ayudar a los desvalidos, compensaba de esa forma la culpabilidad que la asediaba de







