Mundo ficciónIniciar sesión—Ah… Me tomé la libertad de ponerle la gargantilla de diamantes y una pulsera que hace juego a la perfección, así como las hermosas zapatillas del mismo color que el vestido —añade la vendedora desconcertada por el comportamiento de ambos hermanos.
—Lo que sea necesario —dice Franco acariciando la mejilla de Nora, sin dejar de suspirar como un pobre enamorado.
Nora baja la mirada, sonrojada, intentando esconder su







