Después de un desayuno silencioso, D’Angelo decide que bajen a la piscina. El sol está radiante y el cielo despejado. Incluso el agua está tibia. Antes de que le dé tiempo a Franco para entrar al agua, ve a su hermana a lo lejos, acercándose con una mano alzada, saludando.
—¿Por qué no entras al agua y cuando me desocupe te alcanzo? —dice con media sonrisa y acaricia el negro cabello de Nora.
Esta solo asiente con la cabeza y mientras lo ve partir se dispone a sentarse sobre el borde. Nunca ha