Bianca
En cuanto la puerta de la habitación se cerró detrás de mí, sentí el peso de aquella noche caer sobre mis hombros como una avalancha.
La cena había sido hermosa. Lujosa. Elegante. Todo perfectamente organizado por Lara, como siempre. Esa casa parecía más un palacio que una residencia, y cada detalle dejaba claro que mi hermana había construido una vida muy diferente a la que dejamos en Brasil hace tantos años.
Pero detrás de todo ese lujo había algo mucho más peligroso.
Algo que Natália