Nayla
La noche ya estaba avanzada cuando finalmente salimos de la casa de Lara. La cena había sido larga, intensa y llena de pequeñas batallas escondidas detrás de sonrisas educadas. La mansión aún brillaba detrás de nosotros mientras bajábamos los escalones de la entrada principal, iluminada por luces doradas que hacían que todo pareciera una escena de película.
El aire nocturno de Dubái estaba cálido, pero había una ligera brisa que hacía que mi vestido se moviera suavemente. Aún sentía el pe