Vanir
Nunca me gustó trabajar. Siempre preferí encontrar a un hombre que pudiera, digamos, hacerse cargo de mí. Fue entonces cuando vi a Zayd soltero. Nunca fue un hombre de una sola mujer. Engañó a la primera, probablemente engañaría a la segunda también. Entonces vi la oportunidad perfecta para finalmente vivir como merezco: mantenida, cómoda, sin preocupaciones.
Empecé a acercarme poco a poco. Miradas, mensajes, invitaciones sutiles. Hasta que un día cedió. Pasamos la mañana en una suite d