Jasha
La furia silenciosa de Lola se disipa en el instante en que saco una comida empaquetada de un carrito guardado en el compartimento del comedor.
—Me estoy muriendo de hambre —dice, cruzando los brazos y apoyándose en la pared.
—Tal vez sí estés embarazada después de todo —murmuro.
—Ya te mostré las pruebas. ¿No crees que...?
—Suficiente —gimo—. Dios, ni siquiera puedo bromear a tu alrededor.
—¿Crees que este es momento para bromas? —pregunta ella, levantando las manos—. Le robaste un tren