Drea
Está diciendo todas las cosas correctas, haciéndome sentir como si fuera su reina y como si hiciera cualquier cosa por mí, pero todavía hay algo que me impide confiar plenamente en él.
—¿No tienes miedo?— le pregunto, buscando la verdad en lo profundo de sus relucientes ojos verdes.
—¿Y tú?— pregunta él.
—Un poco, sí— respondo, cambiando el peso a la otra pierna. Me siento bonita cuando me mira, pero sigo sin estar segura de lo que estamos haciendo. ¿Y si todo es para nada? ¿Y si mi corazó