El anuncio de Varkas dejó un eco vibrante en el salón. No era solo un contrato de negocios; era la formalización de lo que todos en la mansión ya sentían en las paredes. Al presentar a Ruda como su heredero y futuro yerno, Varkas estaba cerrando el círculo de la familia.
Ruda, aún sosteniendo la mano de Caelum con una firmeza que prometía no soltarla jamás, la guió hacia el centro de la pista. Los invitados se apartaron, creando un círculo de respeto y envidia. Iván, al borde de la pista, apre