Mundo ficciónIniciar sesiónSe acerca a mí, al mismo tiempo que los murciélagos han desaparecido, me extiende algo con su otra mano, es mi revólver, no puedo evitar sonreír, lo tomo y noto como me guiña un ojo. Cuando volteo hacia Tristán y Cliff levanto mi mano armada, tomo puntería y jalo el gatillo dos veces, acertando ambas, haciendo desaparecer entre cenizas y sangre los neófitos que los tenían sometidos a punto de devorarlos.
—Ya era hora&







