(POV: Mike)
Todo empezó, como muchas tragedias modernas, con un chiste mal recibido.
—Entonces fue Harold quien te cargó hasta el campamento la vez de la cascada, ¿no? —le dije a Adriian mientras caminábamos—. ¿Te meció en sus brazos como héroe clásico o más estilo “damo en apuros”?
Silencio.
De ese que te dice que cruzaste la delgada línea entre "gracioso" y "quiero reventarte".
Adriian me lanzó esa mirada que usaba cuando decidía ignorar mi existencia para no matarme. Luego apretó la mandíbula