Entonces, Dylan, Maggie y yo nos vamos en la limosina, rumbo a nuestra nueva boutique, con mi corazón palpitando a mil por hora, solamente de pensar en todo lo que está haciendo mi esposo ahora verdadero y presente y lo más importante, loco por mí.
Pero, cuando vamos de camino, noto que Maggie y Nessim se están ignorando el uno al otro deliberadamente, como si estuvieran disgustados y ahora me pregunto por qué, sin embargo, trato de ser de lo más discreta, después de todo, son cosas de ellos do