Capítulo 40

Entonces, empieza a besarme con hambre y yo me dejo llevar por sus caricias y sus besos parecieran desesperados.

Y empieza a levantarme el vestido y yo le sonrío feliz, como si supiera de qué rayos se trata todo lo que vamos a hacer.

―Te amo, Valery, si de algo estoy seguro es de eso―me confiesa, cuando me mira a los ojos―nunca dudes de eso ni le creas a nadie que te diga lo contrario―me señala y ahora quedo preocupada, pero, él continúa con sus caricias―ven aquí―me dice y me continúa besando,
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