Capítulo 31

Ver la manera en que el yate de Dylan está siendo evacuado, hace que me recorra rabia líquida por mis venas.

Y no es que me creyera la dueña de la embarcación ni nada, porque, a pesar de tener todos los derechos, porque soy la esposa de Dylan, no se me olvida de que nuestra unión está ligada a un acuerdo y que dentro de un año, ya no seremos nada él y yo.

Pero es que no hay un motivo aparente para que se encendiera una de las cubiertas.

A menos que estuviera movida por la envidia, así que miro
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