―No estarás pensando en… ―le digo, pero me interrumpe.
― ¿En qué? ―me dice, muy pagado de sí mismo― ¿en que ya viene siendo tiempo de que disfrutes de mi fortuna? ―me señala y yo no me lo puedo creer.
―En serio, Dylan, no te estoy entendiendo a qué te refieres―le digo toda anonadada.
―Muy sencillo, este fin de semana nos iremos a las casas de moda más prestigiosas de Europa, puesto a que mi esposa vestirá mejor que todas estas mujeres de por aquí―me aclara y yo me quedo anonadada.
―En serio,