Entonces, recuerdo todas las humillaciones que recibí durante toda mi adolescencia por parte de este perfecto tarugo, quien solo se la pasaba burlándose de mí, haciéndome sentir menos, al igual que su madre, quien me humillaba, cada vez que podía.
Ellos se encargaban de burlarse de los dos novios que tuve en la secundaria, llevándoles chismes a mi padre, quien se encargaba de correrlos.
Y nunca entendí por qué era que hacían ese tipo de cosas, si yo nunca me metí con ellos, a pesar de que podía