Y es cuando reacciono ante todo lo que ha planeado, así que le hago señas a Nessim.
―Por favor, usa ese aparato que tienes en el oído y habla con Selim para que detenga a Dylan―pido, en tanto que me levanto de la silla del bar y voy a paso apresurado hasta donde se encuentra mi falso esposo, quien está ahora inclinado cerca de su guardaespaldas, para escuchar lo que le está diciendo.
Luego me mira y traga en seco, mientras yo le sonrío de oreja a oreja, como si estuviera de lo más feliz, viendo