No tengo una historia que contar, pero he escuchado una sobre ti, las cicatrices de tu amor me recuerdan a nosotros y me hacen pensar que casi lo teníamos todo, tenías mi corazón en tus manos y lo tocaste al ritmo con un latido.
Nos encontrábamos sentadas Isabel y yo en el salón de conferencias del hospital escuchando aquella charla que solo hacía que se me cerraran los ojos, una vergüenza de doctora, salir de un turno de madrugada para escuchar charlas médicas y luego tener un turno tarde no er