PARTE CINCO: PUEDE SER AMOR
CAPÍTULO CINCO
Andrea se quedó, ahí, en la soledad de su oficina mientras recargaba la cabeza en sus manos juntas. No sabía qué era lo que ese hombre quería pero nada de eso le hacía feliz, de eso ya podía estar segura. Si tan solo pudiera hacer algo para dejar de verlo, por supuesto que lo haría.
Al momento la puerta se abrió de nuevo. Ese hombre no perdía oportunidad.
—Wuoo, sabía que eras rápido pero nunca pensé que muy rápido. —Dijo Andrea de manera sarcástica.