Capítulo 33
Edward se quedó en silencio cuando el médico le dijo lo de Crystal, su cara empalidecio, y yo sentí un fuerte dolor en el pecho
No preguntó nada, ni reaccionó. Solo cerró los ojos y apretó la mandíbula. Yo seguía sentada a su lado, sin saber si debía irme o quedarme. Sentí ese momento incómodo para los dos.
En especial porque sentía que ya no pertenecia a su vida, aunque habíamos compartido un beso, el ahora era de ella.
—¿Puedo verla? —preguntó con la voz baja disimulando que estaba quebrada.
El médico negó con la cabeza.
—No ahora. Está sedada. Estaba muy alterada y perdía mucha sangre. Lo mejor es que descanse.
Edward asintió despacio con la cabeza, no tenia fuerzas para discutir. Luego miró hacia mí. No dijo nada, pero yo conocía esa mirada, la misma de un hombre perdido en sus pensamientos
Un rato después, el médico volvió para darle el alta. Le explicó lo básico: reposo, medicación, nada de estrés. Edward firmó sin discutir. Yo me ofrecí a llevarlo a casa sin pen