Capítulo 77
No pude evitar sentir rabia al verla, y por un momento ví en sus labios una sonrisa pícara, que me enfado mucho más.
Le pregunté qué hacía en la oficina de mi esposo.
—¡Explícame ahora que está pasando!
Catalina empezó a hablar muy nerviosa, dando explicaciones sin sentido.
—Vine a pedirle al señor que me firme unos papeles, pero nada más.
No decía nada claro. Su voz temblaba y no dejaba de moverse, como si buscara una salida rápida a sus mentiras.
El tono de la conversación subió