Capítulo 35
Le pedí a Santiago que se calmara. Estaba fuera de sí, no lo reconocia, su respiración estaba agitada y sus manos temblaban todavía por la rabia.
Mike, estaba lleno de miedo, se levantó del suelo asustado. No dijo nada más, Solo me miró un segundo y salió corriendo de la oficina, estaba pálido y aterrado con la actitud de Santiago.
Cerré la puerta y me quedé frente a Santiago, incredula de su manera de actuar
—Baja el arma —le pedí, con la voz alterada, aunque por dentro estaba t