Capítulo 46
Me desperté abrazada a Edward, caímos rendidos. Me acerqué y lo llené de besos. Él abrió los ojos y sonrió de inmediato, Me tomó de la cintura y me atrajo hacia él.
Bajé despacio por su pecho, sintiendo su piel contra mis labios, hasta llegar a su masculinidad.
Ya estaba dura contra mi mano, Lo miré a los ojos mientras lamía la punta despacio, saboreando esa gotita salada que salía de él.
—Dios, amor… —gimió Edward, enredando los dedos en mi cabello—. Así, chúpamela.
Abrí la boca