Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Mierd@, mierd@, mierd@! —gruñó Nina mientras veía a Jake hacer una mueca de dolor, así que instintivamente puso la palma de la mano sobre el hoyo de la bala, como si todos los instintos de sus años como enfermera hubieran despertado de una vez.
Rompió otras dos barras, haciendo que la luz creciera, y revisó la herida. Era de las balas con poca carga, así que solo había entrado unos tres centímetro







