No fue un sueño.
Me encuentro arreglando mis aposentos cuando de pronto escucho la voz de vael detrás de mi no siento miedo y tampoco me doy la vuelta, levanto la cabeza lentamente y espetó sin mirarlo
—¿Venías a reclamarme? ¿Qué no debí decirle eso a tu zorra? Sí, tienes razón, rompí la tonta promesa, pero tenía que bajarle los sumos a tu arrastrada. Ya está bueno de humillaciones por parte de ustedes, dos hacia mi—
Al darme la vuelta, él no se ve enojado, simplemente me observa. No estoy para nada hermosa, te