Capítulo 63. Dormir juntos no cuenta
Me desperté porque tenía calor.
Mucho.
Pero no era Cleo.
Era Will.
Abrí los ojos.
Tardé varios segundos en entender por qué estaba conmigo en la cama.
Después recordé.
La enfermería.
La plata.
Su camisa.
—¿Will?
Un brazo pesado rodeaba mi cintura.
Su cara estaba enterrada cerca de mi cuello.
Respiraba profundamente.
Dormido.
Miré hacia el sillón.
Vacío.
Traidor.
—Will.
Nada.
Lo empujé un poco.
Su brazo me apretó.
—Cinco minutos.
La voz dormida me hizo sonreír.
—¿Cómo has acabado aquí?
—Frío.
—T