Capítulo 62. Su camisa
A las tres de la madrugada decidí que las batas de enfermería estaban diseñadas por alguien que odiaba a la humanidad.
Y a los lobos.
—No puedo dormir con esto.
Will abrió los ojos desde el sillón.
—¿Qué?
Tiré de la tela.
—Pica.
Me habían obligado a cambiarme porque mi camiseta tenía sangre.
La bata era horrible.
Áspera.
Enorme en algunos sitios.
Demasiado abierta en otros.
Will me miró.
—¿Quieres otra manta?
—Quiero ropa.
—Tu dormitorio está cerrado a estas horas.
—Fantástico.
Cleo estaba incó