Capítulo 56. La chica que todos esperaban
La rubia llevaba cinco minutos dentro y ya había conseguido que yo quisiera irme.
No había hecho nada.
Ese era el problema.
La gente se acercaba a saludarla.
Alfas.
Betas.
Hijas de familias importantes.
Incluso profesores jóvenes que habían aparecido por la recepción.
Ella conocía a todos.
Besos.
Abrazos.
Sonrisas.
Como si Luna Roja también fuera su casa.
—¿Quién es? —repetí.
Clara suspiró.
—Victoria Ashford.
—Eso sigue sin decirme nada.
—Hija del Alfa de Valle Dorado.
—Ajá.
—Una de las manadas